LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES
Los alumnos aplican la internet en diferentes funciones: como uso personal o bien para interactuar con sus compañeros y amigos.
La mayoría de ellos conocen distintos programas de e mail, periódicos, páginas de artistas, programas de diseño o para bajar música. Sin embargo el uso principal se lo dan al contacto con sus grupos de amistad o bien, religiosos.
En lo personal me di a la tarea de investigar un grupo de 46 alumnos que sé que la mayoría cuenta con computadora, es decir, es de nivel socio económico medio quienes comentaron que también hay ciertas cosas que pasan de moda en internet. Por ejemplo, señalaron que tienen miles de correos electrónicos sin leer, que su Metroflog ya casi caduca por qué no lo incrementan ni consultan la página y lo que está “in” es el Facebook. Incluso se burlaron de algunos compañeros que están permanentemente conectados al mismo y los llamaron “viciosos”.
Con relación al Twitter, comentaron que aun no lo entienden muy bien, sin embargo noté que se sentían avergonzados de no manejarlo al 100%.
Para poder compartir sus saberes, dos alumnos que manejan con facilidad los programas más actuales expondrán en clase los usos y los pasos para trabajar con Facebook y Twitter, lo que me servirá para aprender a mí y a los demás jóvenes que aun tienen dudas.
Posteriormente buscaremos en conjunto como nos pueden servir esos saberes para aplicarlos al aprendizaje de la materia de literatura. En lo personal considero que puedo subir una lectura de algún autor sonorense (que es el tema de la 3era. Unidad) a mi blog y pedirles que hagan comentarios con relación al contexto de producción y recepción. De esa manera, yo expongo las obras, doy la guía del trabajo y ellos construyen su conocimiento. Puedo pedir que creen sus propios blogs por equipos y solicitar que compartan cierto tipo de textos: poesía, cuentos u obras teatrales cortas, para que otros grupos puedan comentar y a la vez invitar a su blog para que en vez de tener grupos individuales, podamos formar una red literaria.
domingo, 9 de mayo de 2010
MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA
Bitácora de un día de mi vida
Me levanto a las 5:30 am, me baño, paso a la cocina y adelanto la comida, preparo el desayuno y levanto a los niños a las 6:00 am. Mientras desayunan y se visten, me maquillo, peino y lavo los dientes. Salimos a las 6:55 am, dejo de paso al que cursa la secundaria y el que estudia el bachillerato se va conmigo aunque su hora de entrada sea mas tarde. Llego corriendo los lunes y pongo la huella en el lector lo más temprano posible, de preferencia antes de las 7:05 am porque después de esa hora me marca retardo mi sistema de estímulos que evalúa para darme un bono al final del año escolar si cumplo con los requisitos. Entro al grupo gritando un buenos días que solo uno o dos responden, vuelvo a saludar por que creo que las reglas de urbanidad se han ido perdiendo con la modernidad, cosa que no apruebo, todos contestan en coro. Coloco mi maletín y bolsa de mano sobre el restirador, puesto que no hay escritorios y les pregunto cómo les fue en su fin de semana, me gusta mostrar interés por su vida personal y no solo la académica, casi siempre los que se sientan enfrente hacen algún comentario de fiesta, viaje o “todo igual” si hay algo interesante con alguno le pongo atención y trato de llamarlo por su nombre, sonreír o consolar si se requiere (hago lo que me gustaría que me hicieran a mí). En ocasiones paso directamente a la clase haciendo preguntas al aire sobre el tema presionando con ello al silencio de la clase y trato de relacionarlo con asuntos de interés de los alumnos. Por ejemplo, si estoy llevando la clase de la función apelativa, les cuestiono sobre carteles que les hayan gustado mucho, anuncios de tv, publicidad de radio etc. y ríen y platican interesados. Cuando ya tengo captada su atención, les comento que los mensajes que los medios manejan llevan una función que se denomina apelativa, pues invitan, exhortan u ordenan algo, es decir, relacioné el tema de la clase con hechos de su vida real. Les pido que saquen su libro y de manera voluntaria, algún alumno lee la teoría de la secuencia didáctica, me sirve para ver cómo andan con su lectura en voz alta. Resuelven el ejercicio inmediato de manera individual, y cuando se empiezan a poner inquietos, me doy cuenta que ya terminaron. Leemos algunos en voz alta y comentamos dudas, evalúo también lectura de comprensión, se despejan las incógnitas y aviso que dividiré el grupo en equipos para la elaboración de un cartel original, atractivo y sencillo, pues será un concurso para darles un premio además de 10 puntos de su calificación, la competencia es uno de los principales motivadores de los jóvenes, además de que saben que el premio de seguro será una cena en algún restaurante para el equipo completo. Llevo una bolsa de dulces de colores, los cuales conté con anticipación y pido que saquen sin ver el color, al final se unen quienes sean iguales, me gusta hacerlo al azar por que en la vida ellos no escogerán con quien trabajarán, sino que deben adaptarse al equipo. Hablo de los requisitos como tema, materiales etc. del cartel y lo que será evaluado del mismo. Escribo en el pizarrón fecha de entrega y me suena el timbre pues ya pasaron los 50 minutos. Salgo rápidamente por que el otro maestro ya espera en la puerta pues al igual que yo, solo tiene 50 minutos para desarrollar todo un proceso de enseñanza-aprendizaje.
Entro corriendo de nuevo a la otra aula y repito exactamente los mismo, en ocasiones varía la respuesta del alumno, alguno llega con dudas de la clase anterior, se las despejo, otro se acerca con un justificante de falta y le pido que a la salida me lo muestre, si queda tiempo, uno mas pide permiso para ir al baño y se lo doy. Empiezo nuevamente la clase, interrumpen la clase cuando tocan la puerta para pedir una cooperación para una alumna que esta en tratamiento médico y ya se me han ido alrededor de 20 minutos. Reinicio con mi plan para la clase del día y llega el alumno del baño directo a su banco. Continuo donde me quedé pero 3 alumnos están riendo al final de las filas y les llamo la atención, le quito el celular a uno de ellos que está mostrando algo a los otros dos y lo castigo reteniéndolo hasta que les traiga dulces a todos sus compañeros. Normalmente el castigo es efectivo, por que como se trata de un beneficio general, los mismos alumnos descubren al que saca teléfono en clase, así que no lo vuelven a hacer. Reinicio y como estoy presionada por el tiempo explico la función apelativa en el pizarrón y dejo el ejercicio de tarea, luego informo del concurso del cartel y el timbre me suena exactamente después de organizar equipos. Les comento que la clase siguiente les explicaré bases y fecha de entrega, salgo del aula.(sintetizaré porque son muchos grupos, pero algo similares en actividad)
Tengo 5 grupos de Taller de Lectura y Redacción I y 3 de Expresión Oral y Escrita. En los grupos de tercer semestre se respira en la mayoría de los alumnos, el desinterés de los mismos, siendo solo de 4 a 5 jóvenes los que desean cursar la capacitación de manera activa y práctica.
Ahí la historia es diferente, siendo en un 95% mujeres. Me dispongo a llegar al grupo un tanto más desanimada por que se que habrá jóvenes que están en la escuela obligados por padres preocupados de su futuro y que escogieron la capacitación de comunicación por que no tiene matemáticas extra, ni inglés. Llego al último salón de la escuela después de caminar entre jóvenes que comen Sabritas por que el aula queda detrás de la cooperativa y algunos de mi clase me ven pasar sin moverse de sus mesas. Entro al salón, digo buenos días. Me contestan algunos, veo como entran detrás de mí, riendo y con su bolsa de Sabritas aun, otros mandando mensaje del celular, unos mas con la capucha de la sudadera puesta y les indico que se la quiten, son los “cholos” del grupo. Terminan de entrar y les indico que saquen su libro mientras les tomo lista, siguen comiendo y los “cholos” siguen con la capucha puesta y casi acostados en sus bancos, de nuevo les pido se la quiten, lo hacen y en cuanto desvío la atención se la vuelven a poner. Termina la lista y pido que alguien lea en voz alta el ejercicio que toca realizar, al terminar hago preguntas con relación al mismo y todos contestan sin levantar la mano, solicito orden y sedo la palabra a alguno de los alumnos, responde y continuamos con el siguiente punto. Al finalizar les pido que por fila pasen a revisar, así lo hacen mientras los demás platican, se ríen, se pintan las uñas o mandan mensajes por celular. En ocasiones solicito la redacción de algún ensayo sobre el tema visto mientras califico los trabajos, pero como saben que no la revisaré hasta la siguiente clase, la dejan para hacerla después. Me suena el timbre y doy gracias a Dios que voy de nuevo a los primeros semestres, donde los jóvenes son más disciplinados y los distingue su ánimo al entrar a un nuevo nivel de educación. En todo ese tiempo estuve pensando como motivarme y como motivar también mis grupos del tercer semestre para que estudien con verdadero gusto su preparatoria y se me ocurre que organicen un concurso de canto en la escuela para ubicar nuevos valores de la canción. Adelanto la información a algunas niñas a la salida del grupo y empiezan con gran entusiasmo a correr la voz para distribuirse las tareas a realizar. Algo es algo.
Terminan mis clases después de trabajar de 7 am hasta las 2:10 pm. Saludo a todos los conocidos, alumnos y empleados desde mi cubículo hasta el checador y de ahí hasta mi carro en el estacionamiento. De nuevo doy gracias a Dios por un día más sin problemas y llego a mi casa donde me espera el preparar la comida y todas las demás tareas que hacemos las mujeres mexicanas actuales. Termino mi día leyendo periódicos regionales digitales y sacando pendientes escolares de planeación para el día siguiente. Ese fue mi lunes. Quería narrar así un día de mi vida para posteriormente contar como me enrolé en esta aventura de ser maestra del nivel medio superior.
Me levanto a las 5:30 am, me baño, paso a la cocina y adelanto la comida, preparo el desayuno y levanto a los niños a las 6:00 am. Mientras desayunan y se visten, me maquillo, peino y lavo los dientes. Salimos a las 6:55 am, dejo de paso al que cursa la secundaria y el que estudia el bachillerato se va conmigo aunque su hora de entrada sea mas tarde. Llego corriendo los lunes y pongo la huella en el lector lo más temprano posible, de preferencia antes de las 7:05 am porque después de esa hora me marca retardo mi sistema de estímulos que evalúa para darme un bono al final del año escolar si cumplo con los requisitos. Entro al grupo gritando un buenos días que solo uno o dos responden, vuelvo a saludar por que creo que las reglas de urbanidad se han ido perdiendo con la modernidad, cosa que no apruebo, todos contestan en coro. Coloco mi maletín y bolsa de mano sobre el restirador, puesto que no hay escritorios y les pregunto cómo les fue en su fin de semana, me gusta mostrar interés por su vida personal y no solo la académica, casi siempre los que se sientan enfrente hacen algún comentario de fiesta, viaje o “todo igual” si hay algo interesante con alguno le pongo atención y trato de llamarlo por su nombre, sonreír o consolar si se requiere (hago lo que me gustaría que me hicieran a mí). En ocasiones paso directamente a la clase haciendo preguntas al aire sobre el tema presionando con ello al silencio de la clase y trato de relacionarlo con asuntos de interés de los alumnos. Por ejemplo, si estoy llevando la clase de la función apelativa, les cuestiono sobre carteles que les hayan gustado mucho, anuncios de tv, publicidad de radio etc. y ríen y platican interesados. Cuando ya tengo captada su atención, les comento que los mensajes que los medios manejan llevan una función que se denomina apelativa, pues invitan, exhortan u ordenan algo, es decir, relacioné el tema de la clase con hechos de su vida real. Les pido que saquen su libro y de manera voluntaria, algún alumno lee la teoría de la secuencia didáctica, me sirve para ver cómo andan con su lectura en voz alta. Resuelven el ejercicio inmediato de manera individual, y cuando se empiezan a poner inquietos, me doy cuenta que ya terminaron. Leemos algunos en voz alta y comentamos dudas, evalúo también lectura de comprensión, se despejan las incógnitas y aviso que dividiré el grupo en equipos para la elaboración de un cartel original, atractivo y sencillo, pues será un concurso para darles un premio además de 10 puntos de su calificación, la competencia es uno de los principales motivadores de los jóvenes, además de que saben que el premio de seguro será una cena en algún restaurante para el equipo completo. Llevo una bolsa de dulces de colores, los cuales conté con anticipación y pido que saquen sin ver el color, al final se unen quienes sean iguales, me gusta hacerlo al azar por que en la vida ellos no escogerán con quien trabajarán, sino que deben adaptarse al equipo. Hablo de los requisitos como tema, materiales etc. del cartel y lo que será evaluado del mismo. Escribo en el pizarrón fecha de entrega y me suena el timbre pues ya pasaron los 50 minutos. Salgo rápidamente por que el otro maestro ya espera en la puerta pues al igual que yo, solo tiene 50 minutos para desarrollar todo un proceso de enseñanza-aprendizaje.
Entro corriendo de nuevo a la otra aula y repito exactamente los mismo, en ocasiones varía la respuesta del alumno, alguno llega con dudas de la clase anterior, se las despejo, otro se acerca con un justificante de falta y le pido que a la salida me lo muestre, si queda tiempo, uno mas pide permiso para ir al baño y se lo doy. Empiezo nuevamente la clase, interrumpen la clase cuando tocan la puerta para pedir una cooperación para una alumna que esta en tratamiento médico y ya se me han ido alrededor de 20 minutos. Reinicio con mi plan para la clase del día y llega el alumno del baño directo a su banco. Continuo donde me quedé pero 3 alumnos están riendo al final de las filas y les llamo la atención, le quito el celular a uno de ellos que está mostrando algo a los otros dos y lo castigo reteniéndolo hasta que les traiga dulces a todos sus compañeros. Normalmente el castigo es efectivo, por que como se trata de un beneficio general, los mismos alumnos descubren al que saca teléfono en clase, así que no lo vuelven a hacer. Reinicio y como estoy presionada por el tiempo explico la función apelativa en el pizarrón y dejo el ejercicio de tarea, luego informo del concurso del cartel y el timbre me suena exactamente después de organizar equipos. Les comento que la clase siguiente les explicaré bases y fecha de entrega, salgo del aula.(sintetizaré porque son muchos grupos, pero algo similares en actividad)
Tengo 5 grupos de Taller de Lectura y Redacción I y 3 de Expresión Oral y Escrita. En los grupos de tercer semestre se respira en la mayoría de los alumnos, el desinterés de los mismos, siendo solo de 4 a 5 jóvenes los que desean cursar la capacitación de manera activa y práctica.
Ahí la historia es diferente, siendo en un 95% mujeres. Me dispongo a llegar al grupo un tanto más desanimada por que se que habrá jóvenes que están en la escuela obligados por padres preocupados de su futuro y que escogieron la capacitación de comunicación por que no tiene matemáticas extra, ni inglés. Llego al último salón de la escuela después de caminar entre jóvenes que comen Sabritas por que el aula queda detrás de la cooperativa y algunos de mi clase me ven pasar sin moverse de sus mesas. Entro al salón, digo buenos días. Me contestan algunos, veo como entran detrás de mí, riendo y con su bolsa de Sabritas aun, otros mandando mensaje del celular, unos mas con la capucha de la sudadera puesta y les indico que se la quiten, son los “cholos” del grupo. Terminan de entrar y les indico que saquen su libro mientras les tomo lista, siguen comiendo y los “cholos” siguen con la capucha puesta y casi acostados en sus bancos, de nuevo les pido se la quiten, lo hacen y en cuanto desvío la atención se la vuelven a poner. Termina la lista y pido que alguien lea en voz alta el ejercicio que toca realizar, al terminar hago preguntas con relación al mismo y todos contestan sin levantar la mano, solicito orden y sedo la palabra a alguno de los alumnos, responde y continuamos con el siguiente punto. Al finalizar les pido que por fila pasen a revisar, así lo hacen mientras los demás platican, se ríen, se pintan las uñas o mandan mensajes por celular. En ocasiones solicito la redacción de algún ensayo sobre el tema visto mientras califico los trabajos, pero como saben que no la revisaré hasta la siguiente clase, la dejan para hacerla después. Me suena el timbre y doy gracias a Dios que voy de nuevo a los primeros semestres, donde los jóvenes son más disciplinados y los distingue su ánimo al entrar a un nuevo nivel de educación. En todo ese tiempo estuve pensando como motivarme y como motivar también mis grupos del tercer semestre para que estudien con verdadero gusto su preparatoria y se me ocurre que organicen un concurso de canto en la escuela para ubicar nuevos valores de la canción. Adelanto la información a algunas niñas a la salida del grupo y empiezan con gran entusiasmo a correr la voz para distribuirse las tareas a realizar. Algo es algo.
Terminan mis clases después de trabajar de 7 am hasta las 2:10 pm. Saludo a todos los conocidos, alumnos y empleados desde mi cubículo hasta el checador y de ahí hasta mi carro en el estacionamiento. De nuevo doy gracias a Dios por un día más sin problemas y llego a mi casa donde me espera el preparar la comida y todas las demás tareas que hacemos las mujeres mexicanas actuales. Termino mi día leyendo periódicos regionales digitales y sacando pendientes escolares de planeación para el día siguiente. Ese fue mi lunes. Quería narrar así un día de mi vida para posteriormente contar como me enrolé en esta aventura de ser maestra del nivel medio superior.
LA AVENTURA DE SER MAESTRO
El ser maestro ha sido una de las casualidades (¿o causalidad?) más maravillosas que me han pasado, pero aún así, veo con tristeza que muchas de las motivaciones que tuve se han ido perdiendo.
En mi familia, han pasado generaciones de maestros, mi abuela, mis tías, mi madre, misma labor que no ha sido reconocida en la actualidad pesar de que muchos políticos ostentan su nombre en las escuelas que han sido financiadas con dinero de nuestros impuestos.
Es triste ver como la facilidad para ser maestro (entrar a trabajar en ese puesto, propiamente) ha influido en la imagen que se tiene de nosotros: gente con vicios, ex presidiarios, “burreros” (gente que cruza drogas a E.U. por el desierto) pueden ser maestros por el hecho de tener una “palanca” (influencia) dentro de los gremios sindicales o administrativos de las escuelas.
Me siento frustrada cuando en un sistema de "estímulos", se permite la tranza, el compadrazgo, la influencia. Eso me lleva a desistir en participar en los programas que pueden elevar el nivel académico de los estudiantes.
¿Cómo lo combato? Alentándome con la existencia de mis jóvenes, de esos chicos que cuando los ves crecer intelectual y personalmente, te llenas de orgullo y presumes de ser o haber sido su maestro. Cuando pasados los años los encuentras dirigiendo oficinas o cuidando a sus pequeños. Es un orgullo poder ser maestra y no lo cambiaría POR NADA.
En mi familia, han pasado generaciones de maestros, mi abuela, mis tías, mi madre, misma labor que no ha sido reconocida en la actualidad pesar de que muchos políticos ostentan su nombre en las escuelas que han sido financiadas con dinero de nuestros impuestos.
Es triste ver como la facilidad para ser maestro (entrar a trabajar en ese puesto, propiamente) ha influido en la imagen que se tiene de nosotros: gente con vicios, ex presidiarios, “burreros” (gente que cruza drogas a E.U. por el desierto) pueden ser maestros por el hecho de tener una “palanca” (influencia) dentro de los gremios sindicales o administrativos de las escuelas.
Me siento frustrada cuando en un sistema de "estímulos", se permite la tranza, el compadrazgo, la influencia. Eso me lleva a desistir en participar en los programas que pueden elevar el nivel académico de los estudiantes.
¿Cómo lo combato? Alentándome con la existencia de mis jóvenes, de esos chicos que cuando los ves crecer intelectual y personalmente, te llenas de orgullo y presumes de ser o haber sido su maestro. Cuando pasados los años los encuentras dirigiendo oficinas o cuidando a sus pequeños. Es un orgullo poder ser maestra y no lo cambiaría POR NADA.
miércoles, 5 de mayo de 2010
A modo de presentación
Hola, soy Cristina Isabel Caballero Valenzuela, nací en Caborca, Sonora un 31 de diciembre de 1968. Soy capricornio (para aquellos que creen en los astros) y tengo como dato especial el haber nacido a las 12 de la noche del 68, muchos dicen que realmente nací el 69 pero explíquenle eso al juez del registro civil.
Soy una apasionada de las artes, los viajes y el teatro. Escribo desde los 9 años, inspirada por las problemáticas a las que se enfrentan los niños con problemas de sobrepeso; afortunadamente solo pasaron 35 años de mi existencia antes de superar mis complejos y darme cuenta que la vida es hermosa y muy corta para vivir deseando un físico que no me tocó tener y que valgo, no más ni menos por mi cuerpo, sino igual que cualquier persona, pese lo que pese.
Lo más maravilloso que tengo, además de mis 3 hijos: Anna, Daniel y Pedro, es mi profesión que me brinda la oportunidad de conocer jóvenes maravillosos a los cuales entrego un cachito de mí en cada generación.
Estudié 4 semestres de la carrera de Relaciones Comerciales, me recibí de Contador Público y posteriormente me titulé en la carrera de Licenciada en Educación Media Especialidad Español. La Maestría en Educación la cursé en UPN Caborca primera generación y espero este año titularme. Curso actualmente la Especialidad en Competencias Docentes vía virtual en UPN .
Me desempeño desde hace 13 años como docente en el área de Lenguaje y Comunicación en Cobach Sonora Plantel Caborca. Mi sueño: escribir dramática después de concluir una licenciatura en Letras.
Espero que este rápido vistazo a mi vida personal les permita comprenderme con mayor facilidad. Anticipo que además de los trabajos que nos marca la especialidad, publicaré algunos de mis alumnos, así como propios. Gracias y saludos a todos.
Soy una apasionada de las artes, los viajes y el teatro. Escribo desde los 9 años, inspirada por las problemáticas a las que se enfrentan los niños con problemas de sobrepeso; afortunadamente solo pasaron 35 años de mi existencia antes de superar mis complejos y darme cuenta que la vida es hermosa y muy corta para vivir deseando un físico que no me tocó tener y que valgo, no más ni menos por mi cuerpo, sino igual que cualquier persona, pese lo que pese.
Lo más maravilloso que tengo, además de mis 3 hijos: Anna, Daniel y Pedro, es mi profesión que me brinda la oportunidad de conocer jóvenes maravillosos a los cuales entrego un cachito de mí en cada generación.
Estudié 4 semestres de la carrera de Relaciones Comerciales, me recibí de Contador Público y posteriormente me titulé en la carrera de Licenciada en Educación Media Especialidad Español. La Maestría en Educación la cursé en UPN Caborca primera generación y espero este año titularme. Curso actualmente la Especialidad en Competencias Docentes vía virtual en UPN .
Me desempeño desde hace 13 años como docente en el área de Lenguaje y Comunicación en Cobach Sonora Plantel Caborca. Mi sueño: escribir dramática después de concluir una licenciatura en Letras.
Espero que este rápido vistazo a mi vida personal les permita comprenderme con mayor facilidad. Anticipo que además de los trabajos que nos marca la especialidad, publicaré algunos de mis alumnos, así como propios. Gracias y saludos a todos.
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